
Un análisis exhaustivo llevado a cabo por la plataforma de alquiler vacacional Holidu ha arrojado luz sobre la percepción de los viajeros respecto a la calidad de los servicios en los aeropuertos españoles. Este estudio, basado en una meticulosa recopilación de miles de valoraciones y comentarios de usuarios en Google Maps, ofrece una panorámica detallada de la satisfacción de los pasajeros. Si bien algunos aeropuertos han demostrado un notable compromiso con la excelencia, logrando altas calificaciones por su eficiencia y atención al cliente, otros revelan áreas significativas de mejora, especialmente en lo que respecta a la infraestructura y la oferta de servicios. El informe no solo celebra los éxitos, sino que también subraya los desafíos pendientes en la red aeroportuaria española.
Para compilar esta clasificación, Holidu empleó datos de Google Maps recabados en agosto del año en curso, priorizando la puntuación promedio y la cantidad de opiniones para establecer un orden jerárquico. En la cima de esta evaluación se encuentran tres instalaciones que sobresalen por su compromiso con la calidad y la experiencia del usuario. El Aeropuerto de El Hierro (VDE) mantiene consistentemente una calificación de 4.5 sobre 5, destacando por su gestión eficiente y un ambiente relajado que genera comentarios positivos de manera continua. La Gomera (GMZ) también alcanza un 4.5, siendo elogiado por su simplicidad operativa y la disponibilidad de comodidades esenciales, desde cafeterías con productos locales hasta tiendas de souvenirs que capturan la esencia de la isla. Por último, el Aeropuerto de Alicante-Elche (ALC), aunque mantiene la misma puntuación de 4.3 que el año anterior, ha mejorado significativamente su posición gracias a una serie de renovaciones que han ampliado su capacidad y mejorado la seguridad y accesibilidad, además de una buena oferta de rutas.
En contraste, la parte baja de la clasificación expone las deficiencias de otras terminales. El Aeropuerto de Logroño se sitúa en la última posición con una calificación de 3.5. A pesar de un incremento en el flujo de vuelos y una infraestructura considerada satisfactoria por los usuarios, las limitaciones en los horarios de apertura y una oferta de servicios escasa contribuyen a su baja valoración. Melilla, con 3.7, también figura entre los menos valorados debido a una infraestructura limitada, problemas recurrentes de congestión que causan retrasos, y una carencia de servicios adicionales como opciones de restauración y comercios. La necesidad de mejoras tecnológicas para prevenir cancelaciones por baja visibilidad es un punto crítico para esta instalación.
El estudio también resalta los cambios notables en la percepción de los usuarios. El Aeropuerto de Barcelona-El Prat ha experimentado un significativo ascenso de 12 posiciones, alcanzando una valoración de 4.1 y acumulando más de 57,000 reseñas positivas, lo que se atribuye a una gestión operativa y de servicios exitosa. Pamplona también ha subido ocho puestos, con una calificación de 4.1, demostrando que la dedicación puede elevar la calidad incluso en aeropuertos de menor tamaño. Sin embargo, el aeropuerto de Badajoz ha sufrido una caída de 10 posiciones, situándose en el puesto 27 con 4.1, a pesar de un aumento en el número de pasajeros, lo que indica la necesidad de revisar y mejorar su oferta de conexiones, infraestructura y servicios. Finalmente, Burgos ha descendido 11 puestos, sin alcanzar el 4.1, reflejando su historial de subutilización, aunque ahora comience a incorporar nuevas rutas.
