
El panorama turístico cubano se encuentra en un momento complejo, luchando por recuperar los niveles de afluencia previos a la pandemia, a diferencia de otros destinos caribeños que han logrado superar sus récords. A pesar de este escenario desafiante, marcado por una significativa disminución en el número de visitantes y una baja ocupación hotelera, las corporaciones turísticas españolas demuestran una notable tenacidad. Mantienen sus operaciones e incluso exploran oportunidades de crecimiento en la isla, reafirmando así la importancia estratégica de Cuba dentro de sus portafolios de inversión y desarrollo, a pesar de los obstáculos.
Los datos recientes de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) revelan una situación crítica para el sector turístico cubano. Durante la primera mitad del año, la isla recibió menos de un millón de visitantes internacionales, lo que representa una disminución considerable en comparación con el año anterior. Esta recesión se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la severa crisis económica y energética que atraviesa el país, la reducción de conexiones aéreas y las persistentes sanciones impuestas por Estados Unidos. En respuesta a esta coyuntura, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, ha anunciado la preparación de “reformas estructurales” destinadas a revitalizar esta vital industria.
A pesar de estas dificultades, los grupos turísticos españoles continúan mostrando un firme compromiso con Cuba. Ávoris Corporación Empresarial, por ejemplo, ha destacado la relevancia de Cuba como un “destino estratégico” para su programación de largo radio. Esto se evidencia en iniciativas como la reunión de 400 agentes de viajes en Cayo Santa María y Trinidad, organizada en colaboración con el canal profesional para fomentar un crecimiento sostenido en la región. Además, Iberojet, parte de Ávoris, ha mantenido su ruta Madrid-Santa Clara, demostrando su confianza en el potencial turístico de la isla.
En el ámbito hotelero, la caída de pernoctaciones y la baja ocupación son preocupantes, con una media del 21.5% hasta junio. Sin embargo, cadenas españolas como Meliá Hotels International e Iberostar Hotels & Resorts, que poseen una vasta presencia en la isla con miles de habitaciones, no solo mantienen sus operaciones sino que algunas incluso las amplían. Meliá ha incorporado recientemente el Gran Hotel Bristol Habana Vieja a su colección, y Blau Hotels ha asumido la gestión del hotel Las Morlas de Varadero. Estos movimientos subrayan la visión a largo plazo de las empresas españolas en Cuba, a pesar de los desafíos coyunturales, consolidando a la isla como un pilar en sus estrategias de expansión internacional.
