La Sostenibilidad en el Turismo: De Costo a Oportunidad Estratégica

La implementación de iniciativas de sostenibilidad en las empresas turísticas ha representado inicialmente un desafío significativo y una considerable inversión. No obstante, una vez superada esta etapa, es imperativo reevaluar el enfoque y comprender el compromiso con la sostenibilidad como una oportunidad estratégica más que como un mero costo. Esta nueva perspectiva, articulada por expertos en el sector, resalta cómo la sostenibilidad puede fortalecer la posición financiera de las compañías, asegurar nuevas fuentes de financiación y cultivar una mayor lealtad entre los consumidores, transformándose así en un motor de crecimiento y ventaja competitiva en el mercado actual.

Durante la reciente edición del Encuentro de Sostenibilidad Turística Hosteltur, celebrado en Benidorm bajo el lema “La sostenibilidad como oportunidad”, Claudia Magriñá, socia de Sostenibilidad en Deloitte España, ofreció una visión reveladora sobre el futuro de la sostenibilidad en el sector turístico. Magriñá enfatizó que, a diferencia de otras industrias donde los impactos son más localizados, el turismo, con su intrincada cadena de valor, enfrenta una multiplicidad de impactos ambientales y sociales. Sin embargo, esta complejidad, lejos de ser una desventaja, se presenta como una formidable oportunidad para la transformación y la innovación dentro del sector.

La experta de Deloitte propuso un cambio de paradigma crucial: la sostenibilidad debe pasar de ser una acumulación de iniciativas a un proceso de priorización basado en una valoración económica rigurosa. “Es esencial traducir el impacto de la sostenibilidad a términos monetarios, a euros, ya que este es el lenguaje universal que todos comprenden”, señaló Magriñá. Esta cuantificación permite a las empresas evaluar de manera tangible el retorno de su inversión en prácticas sostenibles, demostrando que estas no solo cumplen con una responsabilidad ética, sino que también generan un valor económico concreto. Para maximizar este valor, es fundamental alinear las estrategias de sostenibilidad con las expectativas de los diversos grupos de interés, incluyendo accionistas, empleados, clientes y comunidades locales, lo que a su vez fortalece la resiliencia y la rentabilidad del negocio.

En esta evolución hacia un compromiso más efectivo con la sostenibilidad, Claudia Magriñá destacó tres pilares fundamentales. En primer lugar, la necesidad de priorizar acciones basadas en un análisis exhaustivo de la cadena de valor de cada empresa turística, identificando los puntos de mayor impacto y las áreas donde la inversión puede generar los mayores beneficios. En segundo lugar, la insistencia en medir y cuantificar económicamente el impacto de estas iniciativas, transformando conceptos abstractos en resultados tangibles y comprensibles. Finalmente, la importancia de escalar en la obtención de financiación y en la atracción de talento especializado en sostenibilidad, lo cual es crucial para impulsar la implementación y el éxito de las estrategias a largo plazo. Estas premisas son clave para que el sector turístico no solo cumpla con sus obligaciones, sino que capitalice plenamente las oportunidades que la sostenibilidad ofrece.

En síntesis, el sector turístico se encuentra en un punto de inflexión donde la sostenibilidad, lejos de ser un mero requisito normativo o un gasto adicional, emerge como un factor determinante para la viabilidad y el éxito empresarial. Al adoptar un enfoque más estratégico que priorice, mida y cuantifique los beneficios económicos y sociales, las empresas turísticas pueden asegurar una ventaja competitiva duradera. Este cambio de mentalidad, impulsado por una comprensión profunda de la compleja cadena de valor del sector, promete no solo mejorar los márgenes y la atracción de capital, sino también fomentar una lealtad inquebrantable por parte de los clientes, construyendo así un futuro más próspero y responsable para la industria.